Oriundo de la Provincia de San Juan, Argentina. Heredero del costoso privilegio de provenir de una familia que ofrendó por tres generaciones consecutivas no sólo sus talentos, sino también su fortuna -e incluso arriesgando sus vidas- por la causa de la Libertad. Todos ellos dejaron silenciosamente sus obras y bajaron al sepulcro con sus méritos, no como un gesto postrero, sino como signo de una conducta que marcó todas aquellas vidas inspiradas en la sabia aleación de un mensurado espíritu mundano y de la práctica de altas virtudes.
David Garro encontró en el seno de su hogar un santuario propicio para forjar desde temprana edad la conciencia de que el destino de nuestra especie es el de emprender las pesquisas de Tácito y la búsqueda de Diógenes, esto es, de La Verdad.
Pero en sus veinte años reniega de esa herencia rompiendo la formalidad de aquel ordenador y recto camino que le señalaran sus progenitores. En cambio, obedece su naturaleza rebelde que lo lleva a abandonar su circunstancia favorable y sus estudios de arquitectura, y de un modo laberíntico emprende un peregrinaje al Viejo mundo, a Medio Oriente y a África en el que empleará muchos años.
Ya de regreso en su Patria –y luego de dos matrimonios fallidos- decide abrazar la profesión de escritor, un poco por vocación y otro poco por la necesidad de continuar, desde esa actividad, la búsqueda –como todo digno hijo- del camino cierto de regreso a la casa de su Padre.
viernes, 29 de febrero de 2008
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